1. Todo el turno en una lista
Primero los vencidos, luego por importancia: urgente en rojo, alta en naranja, normal en azul, baja en gris. Desde cada fila abres el contrato o el vehículo vinculado, y «Me lo quedo» o «Hecho» están a un clic.
La furgoneta que preparar para las 21:30, el lavado antes de la entrega de mañana, el cliente al que llamar: cada tarea se convierte en un recordatorio con importancia, hora y destinatario, vinculado al contrato o al vehículo. Dentro tiene su propio chat, y la campana de arriba avisa a quien está de turno.
Pantallas reales del programa, tomadas en un entorno de pruebas con datos inventados.
Primero los vencidos, luego por importancia: urgente en rojo, alta en naranja, normal en azul, baja en gris. Desde cada fila abres el contrato o el vehículo vinculado, y «Me lo quedo» o «Hecho» están a un clic.
Qué hay que hacer, un mensaje, la importancia y desde cuándo mostrarlo: ya, dentro de una hora, de tres horas o mañana a las 8. El plazo es opcional; el destinatario es una oficina, un rol, un compañero o todos.
Quien lo recibe responde justo debajo: cada mensaje lleva nombre y hora, y «Leído por» dice quién lo abrió y cuándo. La conversación sigue unida a la tarea, en lugar de perderse en un grupo.
Salidas sin vehículo, devoluciones vencidas, reparaciones listas, vencimientos de seguro, impuesto e ITV, saldos por cobrar: las reglas crean el recordatorio para la oficina correcta y lo cierran cuando la situación se resuelve.
El recordatorio aparece a la hora indicada a quien debe verlo, y sigue ahí hasta que alguien lo cierra.
La campana muestra cuántos quedan por leer y se pone roja si algo ha vencido. Un recordatorio de importancia alta aparece 15 segundos; uno urgente abre una ventana que solo se cierra con «Visto».
Con «Me lo quedo» la tarea es tuya y los compañeros lo ven. Si alguien la cogió antes, el programa lo avisa: nada de dos operadores en la misma furgoneta.
«Aplazar» lo mueve 30 minutos, una hora, tres horas o a mañana a las 8, y cuando vuelve avisa otra vez a todos los destinatarios. Al cerrarlo puedes dejar un resultado.
Contratos, reservas, vehículos, reparaciones, paradas técnicas, traslados internos y camiones portavehículos tienen su recuadro de recordatorios: quien abre la ficha ve los relevos que le afectan.
Vehículo asignado, devolución registrada, saldo cobrado: el recordatorio automático aún abierto se cierra solo; si un compañero lo cogió, se queda con él. Una situación ya gestionada no vuelve, y en algunas reglas el vencido que nadie ha cogido sube de importancia.
Quedan el autor, quién lo cogió y quién lo cerró con la hora, y quién lo leyó. El autor no se cambia, y un recordatorio borrado se puede recuperar.
No, y es a propósito: la conversación está dentro del recordatorio, unida a la tarea y al contrato o al vehículo. Son mensajes de texto con nombre, hora y quién los ha leído; no hay grupos ni adjuntos. La campana se actualiza cada minuto, y el recordatorio se recarga al abrirlo.
A todos los operadores, a una oficina, a un rol o a un compañero concreto. Para la oficina cuenta aquella con la que has iniciado sesión; el administrador ve los recordatorios de todas las oficinas.
Salida sin vehículo asignado, salida inminente, devolución vencida, devoluciones previstas en el turno, reparación lista para recoger, parada técnica prolongada, vencimiento del vehículo (seguro, impuesto, ITV, neumáticos), vehículo que llega a la oficina, contrato cerrado con saldo por cobrar y check-in online incompleto.
Sí, el administrador: para cada una elige si está activa, el umbral, la importancia, el texto, el destinatario y las oficinas, y con «Ejecutar ahora» la lanza al momento. Desde la misma página puede reasignar o cambiar la hora de varios recordatorios a la vez.
No. Son relevos internos entre operadores y se quedan en la base de datos de tu empresa; los mensajes a los clientes van por otras funciones del programa.
En la demo creamos un recordatorio en el mostrador y lo seguimos hasta el compañero que lo cierra.
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